Previo a la evidencia


Mientras los vasos de café se enfriaban, Frida comía una paleta ansiosamente mientras escribía algo en la computadora, Mariana parecía estar en otro lado, su cuerpo estaba ahí pero su mente divagaba. Levaban ya en ese «trabajo» año y medio, y aunque eran los bullys ya más entrenados en experiencia, la rutina de había vuelto monotona, se comenzaba a percibir aburrido.

—Listo. Acabo de correr el último script. Ya tengo acceso a sus confirmaciones de correo. El imbécil acaba de comprar boletos… va a ir al concierto de My Chemical Romance el 13 de febrero.—dijo Frida mientras saca la paleta de su boca, tecleando rápidamente, sin mirar a Mariana. —¡No mames!, neta, esta es nuestra oportunidad de oro. Ya estuvo de estarlo chingando nada más por aquí. Imagínate… nosotras, ahí. En persona, güey.—Dijo mariana abriendo los ojos como platos emocionada.

—Exacto. Es hora de subir de nivel. Ya estuvo bueno de estar escondidas través de la compu. Si de verdad queremos joderlo, si queremos que sienta terror puro, tenemos que aparecer en su cara. Que el estúpido se dé cuenta de que sus secuestradores cibernéticos tienen los ovarios de salir de la pantalla y volverse reales. Se va a cagar de miedo.—

—Güey, sí, literal. O sea, el sistema está súper podrido y no hacen nada, así que nos toca a nosotras acorralarlo. Pero a ver… ¿cómo le vamos a hacer con el varo? Ya sabes que yo ando en ceros desde que dejé la oficina y los boletos no han de estar nada baratos.—

—Pues hacemos coperacha. —Le contesto Frida poniendo casi blancos sus ojos. —Le voy a avisar a los demás. Podemos jalar a varia gente de la colonia. El Chino, el Beto y el Dany seguro se apuntan para hacer montón. Entre más seamos, más lo vamos a asfixiar. Lo vamos a rodear sin que se dé cuenta de dónde venimos.—

—¡Me encanta, güey! Obvio nos van a hacer segunda en esto. ¿Y qué nos vamos a poner? Digo, es My Chemical Romance, tenemos que ir súper camufladas pero en onda. Ropa negra, delineador negro súper cargado, unas playeras de rayas. Así súper emo dosmilero. Ni de chiste nos va a reconocer entre toda la raza.—

—Ni que el pendejo fuera tan observador. ¿Te acuerdas de la semana pasada? Cuando me metí al init de su cámara web y se la activé de madrugada.— Dijo soltado una carcajada seca, negando con la cabeza.—

¡Ay no, güey, por favor no me recuerdes eso! ¡Qué puto asco! Estaba ahí el muy asqueroso, masturbándose frente a la pantalla, con esa cara de baboso… neta es el peor gusano del universo entero, literal. Te lo juro que me dieron unas ganas de vomitar horribles.—

—Estaba tan metido en lo suyo… Imagínate su cara si hubiera sabido que lo estábamos grabando. Pero bueno, ahora nos va a ver en vivo y a todo color. Nunca en su perra vida pensaría que nosotras nos atreveríamos a hacer algo tan temerario. Va a sentir que la cabeza le da vueltas.—

—Va a ser épico. Ya me vi, pisándole los talones, respirándole en la nuca entre la multitud, para que se dé cuenta de que ya no tiene a dónde huir. Se la vamos a cobrar toda. Esto sí que no lo va a ver venir.— Decía Mariana mientras sonreía de lado a lado, con la mirada perdida en su propia fantasía de venganza y justicia.


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